1 base para pizza fresca o casera
1 calabacín
mozarella en rodajas
salsa de tomate
queso emmental rallado
orégano.
Cortamos el calabacín en rodajas y lo hacemos a la plancha con un hilito de aceite de oliva.
Cubrimos la base de la pizza con unas cucharadas de salsa de tomate y sobre esta ponemos la mozarella en rodajas.
Colocamos encima las rodajas de calabacín espolvoreamos con el queso emmental rallado y con un poquito de orégano.
Metemos la pizca en el horno precalentado a 200º durante unos 12 minutos.
Es una forma distinta de comer verduras y que está bueniiiisima!!!!
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